¿Has notado cómo las plantas rompen el cemento con una fuerza extraordinaria?

Se dice que los autistas (“los”, porque siempre son hombres) no entienden las metáforas. Es un ejemplo claro de cómo los medios masivos de comunicación han construido una narrativa basada en sesgos de género, estereotipos e individualismo. ¿Y si te cuento que nos basamos en frases como esta para crear el logotipo de NeuroRevoluciona? 

La elección de nuestra imagen no es casualidad. Por un lado, las letras representan nuestro posicionamiento político ante un sistema excluyente. La N de Neuro y la R de Revoluciona son los pilares sólidos que sostienen nuestras convicciones y luchas colectivas como personas neurodivergentes, en donde, como dice el dicho popular, “la unión hace la fuerza”.  

De acuerdo a Berenice Vargas García, la resistencia estructural es el proceso en el que un grupo oprimido se opone, cuestiona y alza la voz frente a las desigualdades y normatividad impuesta por el poder institucional. Esto significa que la colectividad es la fuerza para desestabilizar barreras aparentemente imposibles de romper. Empujamos desde abajo, desde la opresión, con firmeza y empoderamiento, para emerger. Por lo tanto, entre más fuertes son las raíces (colectividad), mayor es el impacto en el concreto (barreras estructurales). 

Por otro lado, sobre la letra R de Revoluciona, nacen hojas verdes que simbolizan cómo esta fuerza conjunta logra abrirse paso en el concreto. Buscamos recuperar nuestros espacios de participación, a pesar de los pisotones, la indiferencia e invisibilización. Una de las formas más relevantes para abrirse paso entre las grietas es el activismo en red, especialmente el digital. El malestar, las demandas y las iniquidades dejan de ser un “problema individual” y se transforman en uno colectivo, movilizándonos desde la dispersión a la organización autogestionada y colaborativa.

Según investigadoras como Michelle Lapierre Acevedo, el activismo digital (o digitalización de los activismos) fomenta la concientización, la educación y la generación de enramadas sociales, a través de contranarrativas que destruyen estereotipos patologizantes. En los últimos años, cada vez más referentes neurodivergentes difunden conocimientos, saberes, reflexiones y experiencias compartidas mediante redes sociales, reforzando el apoyo mutuo frente a la vulneración de derechos y el aislamiento social, democratizando el acceso a la información. Quién diría que las mismas redes que nos buscaban aislar y dividir serían terreno fértil para abrirnos camino. 

La próxima vez que te digan que las personas neurodivergentes no entendemos el lenguaje figurativo, piensa en todo el concreto que hemos logrado resquebrajar. Aún nos queda mucho por sembrar, por lo que te convocamos a seguir regando nuestro huerto disidente-comunitario.